EL CENTRO ASTURIANO DE TUCUMÁN:

El nacimiento del Centro Asturiano tuvo lugar en el Salón de Actos de la Sociedad Española el 1º de Noviembre de 1924, en el cual firmaron el Acta Fundacional un total de 52 asturianos.
A partir de entonces, el Centro transitará épocas difíciles como la presidencia de Alvear e Irigoyen, la depresión de 1929, la insurrección de los mineros asturianos en 1934 y la guerra civil española en 1936/39. Absorbidos por estos acontecimientos, a su vez se vieron afectados por las limitaciones económicas de la Segunda Guerra Mundial y de la postguerra que terminan con el Centro virtualmente quebrado.
En 1950 es intimado a desalojar por vencimiento del contrato, el local que ocupaba como locatario en la calle San Juan 659. Pero la Virgen de Covadonga obra el milagro: en 1951 renace el Centro, que hasta 1957 cuenta con 493 socios. Esta nueva etapa de prodigios expansión se logran dos valioso objetivos de los tres que se propusieran los socios fundadores en 1924: se obtiene la Personería Jurídica el 30 de Abril de 1953 y el gran sueño del local propio el 10 de junio de 1958, la meta final aún sin conseguir: Fundar una escuela.
El domingo 16 de junio de 1954 se traslada a la Santina desde Famaillá. La procesión se inicia en Plaza San martín, por calles Ayacucho y General Paz y colegio Belgrano, donde se celebra una misa solemne. Por esos días estaba en Tucumán la compañía de zarzuelas de Faustino García de familia asturiana quienes se adhieren al acto.
El Domingo 12 de Junio de 1958 los asturianos del Hotel Coventry, invitan espontáneamente a la Comisión Directiva, familiares y allegados a celebrar la compra del local de la nueva sede.
El domingo 18 de junio de 1961 se realiza un asado en la sede social de la calle Heras 267 que por entonces se encontraba en permanente refacción. El Señor Héctor Barbieri, ya fallecido, oficiaba de intendente del Centro y era el responsable de aquellos trabajos. Por esos años el Centro contaba con una cantina y un cantinero permanente por licitación, el más destacado fue el asturiano Carro, famoso por sus paellas. Los domingos eran muy concurridos por socios y no socios.
Aquel domingo los presentes en el asado recibieron otra vez a la Compañía de Zarzuelas de Faustino García, invitados por el presidente y gracias al Señor Giuffré, empresario y productor del Teatro Alberdi. El piano vertical del Centro fue sacado al patio que entonces no tenía tinglado para acompañar a los cantantes.