La Virgen de Covadonga
es pequeñita y galana
Aunque bajara del cielo
no hay pintor que la pintara
"Y esta flor que ha crecido en el Auseva
llevo también, de tu vergel, Señora.
Tú la viste nacer desde la Cueva,
y le diste Perfumes en su aurora."

Covadonga y el Mollar.
De que la Virgen Covadonga quiso tener un trono en estos pagos, no nos caben dudas. Su prescensia fue providencial. Un asturiano noble y agradecido, Don Manuel Gonzáles, en cumplimiento de una promesa, recorre la orografía salteña, tucumana y cordobesa en busca del lugar apropiado para erigirle una capilla. El verde astur del Mollar, le pareció la mejor elección inspirada por la Santina. Desde entonces, año 1945, los lugareños la acogieron con inefable fervor. El día de su festividad emociona compartir la fe con los devotos de la Santina, en el marco imponente de estos cerros y el silencio convocante de una historia señalada de tan lejos.
Covadonga: la historia oculta.
El Reverendo Cura Ángel Diez Menéndez, Asturiano de Siero, siendo párroco de Famaillá, trae a su parroquia y desde Asturias, en 1947, una réplica de la Santina y le propone al Centro Asturiano iniciar gestiones a nivel Gubernamental, para erigir una capilla en el Aconquija. El centro le responde afirmativamente, con generosa colecta y le propone a su vez integrar la capilla con el campo Covadonga.
En el año 1951, el centro asturiano, apoyado por el Cónsul de España, Don Manuel García y García y por el entonces intendente de San Miguel de Tucumán y Síndico del Centro, CPN. Juan Eduardo Tenreyro, y por sobre todo con la predisposición favorable del gobernador Don Luis Cruz, se logra el compromiso oficial de la donación a la colectividad Asturiana de predios ubicados en la Villa de San Javier, anuncio que se realiza durante una fabada en el centro Asturiano.
El Reverendo Cura Diez, se ocuparía de agilizar los trámites oficiales y a su vez de determinar la ubicación de la capilla, pero enferma y luego de larga convalecencia regresa a Asturias donde fallece. Para proseguir con este cometido se designa al salesiano Rvdo. Juan Luis Fanzolato, amigo de la familia Rotellia, a proseguir la tarea del Cura Diez, pero llegará la revolución libertadora en 1955 y se ingresará en un cono de sombras y olvido y aún más cuando enferma largamente y fallece Don Sabino Rotellia, presidente del Centro y gran impulsor del proyecto.
Tucumán y Asturias son geografías hermandadas por las historias de todos los asturianos que llegaron, se afincaron, trabajaron y cimentaron descendencia y que además dejaron a sus hijos la fe de Covadonga, mensaje de lucha, de libertad, de independencia, de sacrificio, de perseverancia y de patria.
La Santina: Virgen de Covadonga.
La historia nos cuenta que en el año 722 el ejercito musulmán llego a tierras asturianas donde habitaban hombres que se negaban a vivir subyugados por el invasor. Dicen que montañeses y cristianos en estas montañas y capitaneados por Don Pelayo se enfrentaron al ejercito moro enviado para aplastar la rebeldía de ese reducido grupo de astures.
Las tropas musulmanas que avanzaban por el valle de Covadonga fueron atacadas desde las laderas y las alturas que dominan el valle. En la cabecera del valle y en mitad de una roca vertical hay una cueva donde dicen estaba refugiado Pelayo, desde allí atacó a las tropas sarracenas derrotándolas.
Don Pelayo, primer Rey de Asturias, fue el fundador del Santuario dedicado a la Virgen de Covadonga en una pequeña ermita en la que mora la venerada imagen de Nuestra Señora, llamada también cariñosamente La Santina.
La Santa Cueva, a la que se accede por una escalera posee más de cien peldaños.
Muchos peregrinos la suben de rodillas en cumplimiento de sus promesas o a través de un túnel excavado en la roca, en cuyo extremo se hallan las tumbas de Pelayo y de Alfonso I, en el centro del túnel en una abertura de la roca se encuentra el Calvario de Piedra desde donde se puede divisar la Basílica
Sobre la laguna que genera la cascada del río Deva , esta situada en la margen izquierda del Pozón la Fuente de los Siete Caños , cuyas aguas tienen, según cuenta la leyenda popular, la propiedad de propiciar felicidad y matrimonio a quienes las beben.
Otra tradición consiste en echar monedas al pozo con la sana intención de que se cumpla algún deseo.
Por las mañanas, cuando la niebla cubre el valle es fácil ver el Santuario de Covadonga flotando sobre la niebla, como si estuviera construido sobre el aire.
El valle de Covadonga se encuentra situado en Cangas de Onís al Norte de los Picos de Europa, encajado entre altas montañas dentro del Principado de Asturias. El 8 de septiembre, Natividad de Nuestra Señora, ha sido declarado como el Día de Asturias, fiesta oficial de la comunidad asturiana.